Replica del Nixe (Monestir de Miramar)

Todo ello desembocó en la monumental obra “Die Balearen” en ocho tomos, una verdadera enciclopedia, con la cual dio a conocer al mundo intelectual de su tiempo el archipiélago

Las islas Baleares le causaron tal fascinación a Luís Salvador que se volcó en realizar un sueño de amor que todavía perdura, en las huellas que dejó y en la memoria en las gentes de esta región española.

En febrero de 1872, Luís Salvador estaba recorriendo la costa del pueblo de Deià y pidió a unos campesinos dónde se podía tomar alguna bebida, pero éstos no le entendieron. Apareció entonces Antonio Vives y Colom. Éste era natural de Deià, tenía 18 años, y  había estudiado en el seminario para sacerdote. Probando varias posibilidades para comunicarse, al final atinaron los dos a hablar en latín entendiéndose perfectamente. A partir de entonces, se estableció una relación que duraría toda la vida. Fue su segundo y definitivo secretario y, cuando murió Luís Salvador, su heredero universal.

Compró Luís Salvador en julio de1872 el predio Miramar de Valldemossa (Mallorca), donde Ramon Llull, filósofo, místico y forjador de la lengua catalana, había fundado el famoso Monasterio de Miramar en 1276.

A partir de entonces, las adquisiciones de tierras limítrofes o cercanas a Miramar fueron continuas hasta el final de su vida, llegando a poseer una extensión de 1700 ha en los términos de Valldemossa y Deià. A todo este conjunto le extendió el nombre de Miramar. También adquirió otras pequeñas posesiones en algunos puntos distantes en la isla: Torre de las Ánimas en Banyalbufar y Torre de Sant Elm en Andratx.

Todas sus fincas podían ser visitadas y, para estimular a la gente, invitaba a todo el que quisiera a alojarse gratuitamente tres días en una casa llamada “Ca Madó Pilla”. Estaba situada cerca de la original Miramar, donde se le permitía al viajero dormir tres noches, con derecho a la lumbre para hacerse la comida, y olivas de las cosechas de esas posesiones.

La vida de Luís Salvador no transcurrió fija en Miramar, que es donde residía en Mallorca, sino que continuamente estuvo embarcado. Adquirió un yate, construido especialmente para él en Fiume (actual Rijeka) en la costa adriática de Croacia, que estaba bajo el dominio del imperio austro-húngaro. El yate lo diseñó el famoso ingeniero naval Otto Schlick, especializado en barcos exploradores. El de Luís Salvador  medía 51,8 m de eslora, 6 m de manga y 4,19 m de profundidad, con casco de acero. Se movía con un motor de vapor a carbón y a vela. Portaba tres palos para las velas: botalón, trinquete, mayor y mesana. Desplazaba 135 toneladas, con una velocidad de crucero de 8 nudos. Le puso por nombre la “Nixe”, que traducido del alemán quiere decir “Sirenita”. Le acompañaba un séquito, entre invitados y personal de servicio, de unas veinte o treinta personas, más diez o quince de su tripulación. El barco fue su verdadera casa, aunque también resultara ser el medio de transporte más rápido y cómodo para cumplir sus objetivos.

 

En 1894, frente a las costas de Argel sufrió la Nixe un gravísimo accidente, hundiéndose en pocos minutos. Afortunadamente en la catástrofe no hubo víctimas y toda la tripulación y el pasaje se salvó. A Luís Salvador le supuso una enorme tragedia, que remedió con la compra de otro barco similar, diseñado por el mismo ingeniero naval y construido en Kiel (Alemania). Se lo adquirió al príncipe de Liechtenstein que le había puesto el nombre de Hertha. Sus dimensiones eran: eslora 48,70 m., manga 6 m. puntal  4,30 m. Desplazaba un peso de 291 Tm. y tenía los mismos elementos de navegación que el anterior: tres palos de velas y motor de vapor. A toda máquina podía alcanzar la velocidad de 12 nudos. Luís Salvador, en recuerdo al anterior le puso por nombre también de “Nixe”.