Nuestra misión es difundir el pensamiento y las obras de Ramon Llull y del Archiduque Luis Salvador.

 

El núcleo del pensamiento de Ramon Llull

Autor: José Mª Sevilla Marcos, de la Maioricensis Schola Lullistica

Han finalizado las conmemoraciones del VII centenario de la muerte de Ramon Llull (1232-1316)  habiéndose publicado los pasados años importantes trabajos sobre su vida y obra. Los más destacados lulistas ha contribuido de forma eficaz a conocer  mejor al personaje. En este breve artículo quiero resumir lo principal de su pensamiento.

El objeto principal de su vida, hasta el final, fue Dios. Abandonó la Corte del príncipe Jaime, luego rey Jaime II de Mallorca, al que había servido como senescal, para dedicarse a la espiritualidad. Desarrolló una actividad literaria, filosófica, teológica y científica colosal. En todas las literaturas hispánicas de todos los tiempos no hay otro escritor que haya publicado más que él. En este momento se le contabilizan 275 libros. Ideó un sistema lógico-simbólico o matemático para dialogar con musulmanes, hebreos, no creyentes o pertenecientes a otras creencias, e incluso con cristianos, para demostrar la verdad referido a la existencia de Dios, uno y trino, y mediante razones necesarias, poder llegar a explicar la encarnación de Jesucristo. A este sistema lo llamó “Arte” y lo fue corrigiendo hasta el final de su larga vida, desde los treinta y tantos hasta más de ochenta años de edad. El “Arte” de Llull consiste en un lenguaje, codificado y combinatorio, como los demás que existen en el mundo, pero que sigue un modelo matemático de aplicación a toda la realidad existente partiendo de Dios. Ésa fue la gran novedad, nunca obtenida por sus predecesores científicos árabes o hebreos. Gracias a los estudios del filósofo y matemático alemán Gottfried Leibniz (1646-1717), a partir de 1666, esa idea del lenguaje luliano fue transformada en un sistema universal susceptible de ser calculado matemáticamente. Luego, fue convertido por el matemático George Boole (1815-1864) en álgebra lógica y posteriormente en circuitos eléctricos con puertas lógicas por el ingeniero norteamericano Claude Shannon (1916-2001), desembocando en las actuales ciencias de la computación y la revolución tecnológica que disfrutamos y padecemos en la actualidad. De manera que no es exagerado decir que los adelantos de nuestras vidas, desde la Medicina hasta el teléfono móvil, tienen su origen en Ramon Llull. Sin él, nuestra existencia sería diferente. Ramon Llull, para construir su sistema tomó las principales ideas de científicos cristianos, pero sobre todo de los de cultura árabo-musulmana y hebráica. En estos pueblos se había cultivado la Ciencia, la oriental (India) y la greco-romana, más que en los pueblos cristianos, ya que había sido destruida por la invasión de los Bárbaros.

El papa Joseph Ratzinger en su alocución a los jóvenes de Roma, el 6 de abril de 2006, les dijo que había que pensar, como lo hizo Galileo, que la naturaleza está estructurada de forma matemática y que esto es un gran descubrimiento de la mente humana. Así, pues, la estructura intelectual, el pensamiento del sujeto humano y la estructura objetiva de la realidad coinciden. Es una razón radical que las une a ambas. La matemática inventada por el ser humano nos muestra la estructura inteligente del universo y así vemos que hay una racionalidad subjetiva, la de la persona, y otra objetiva, la del cosmos, que coinciden. En esta encrucijada tenemos dos opciones, pensamos que Dios es el origen de ambas y la racionalidad impera, o bien todo es fruto del azar y de la irracionalidad, porque Dios no existe. La opción de la racionalidad tiene que resolver el gran escollo del mal y aquí entran las “razones necesarias” de Ramon Llull y de Joseph Ratzinger. Dice este último: “Y aquí realmente necesitamos al Dios que se encarnó y que nos muestra que él no solo es una razón matemática, sino que esta razón originaria es también Amor”, y esto es puro Ramon Llull.

 

Artículo publicado en el diario ULTIMA HORA de Palma de Mallorca, el viernes 10/02/2017

EL MIRAMAR DEL ARCHIDUQUE

Para conocer a fondo cuál fue la actitud del Archiduque Luís Salvador respecto al Monestir de Miramar, hay que releer su pequeño libro “Somnis d’estiu ran de mar” y, de paso, el prólogo de Josep Maria Llompart a la edición de 1982 del editor Olañeta.

En éste prólogo, Llompart evoca un fragmento del poema “L’ermità qui capta” de Joan Alcover:

pels amples horitzons de la muntanya

l’esguard contemplatiu, ans de pujar-hi

recorre pam a pam tota la terra

que des del cim dominaràs; atura’t

al comellar, al bosc, guaita la mina,

saluda els nius humans, vulles conèixer

la clapa de verdor si es blat o és ordi,

i aixís, escorcollat ton ull prepara>>

y agrega Llompart:

subratlla la diferencia entre allò que és només i allò altre que és y antes “per assolir aquesta coneixença en cal una altra de prèvia, diguem-ne analítica – escorcollar cosa per cosa – que consisteix en la vivència de l’objecte contemplat, o, dient-ho en termes més exactes, la convivència amb ell”.

Pues, dicho en términos actuales, en esos parámetros nos hemos movido cuando hemos mantenido y restaurado “Miramar”, no solo las casas sino también el campo y hemos estudiado durante muchos años los significados del paisaje, del mar, y también el de las piedras, los árboles, las plantas, las aves y los otros animales con los que convivimos. No por erudición sino para poder contemplar la belleza de la naturaleza, para nosotros y también para los demás.

“Miramar” siempre fue tierra de ermitaños o personas con cierto espíritu ermitaño, como Ramon Llull, el Padre Castañeda, Santa Catalina Tomás, Joan Mir i Vallés, el mismo Archiduque y nosotros mismos, con humildad, por el gran respeto y cariño que profesamos a los actuales ermitaños de la ermita de la Trinidad. Estos tienen al fundador de su regla sepultado en Miramar, el citado Joan Mir, y vienen a rezar a la capilla de Miramar, pero, además, porque todos los entornos de Miramar están llenos de recuerdos de otros ermitaños, cuevas y ermitas derruidas donde habitaron muchos, ahora anónimos, que entregaron su vida a Dios y a los demás.

Y el Archiduque nos dirá, en el citado libro:

Particularment quant la contemplació de la naturalesa es mirada com una oració, no faltará may sa seua influencia benefactora y tranquilisadora, y amb cor agrahit será recordat aquell o aquells que mos infundiren aquest modo de veure. Una particular atracció acompanyará a cada estudi y a cada descubriment un nou secret de sa naturalesa, y tots aquetss geroglífics vos parlarán sa meteixa llengo d’admiració p’el Creador. May vos assaciareu de llegir en aquest llibre de sa naturalesa: sempre se tendrán devant nous subjectes per s’admiració y per s’investigació y se tendrá una idea de s’inmensidad de Deu>>.

Podemos decir que, en nuestra parcela de actividad, hemos procurado organizar las visitas y los eventos para que los visitantes aprendan a comprender donde están, y qué es y lo que significa lo que están viendo. Niños y jóvenes de colegios y numerosas personas mayores reciben, mediante conferencias, información relevante sobre la obra del personaje más importante y, no por ello, más desconocido de Mallorca, Ramon Llull, con su enorme proyección en la historia. También mediante cursos nuestros, y otros, en colaboración con la Universidad, sobre lulismo, sobre el Archiduque, conferencias sobre botánica, explicaciones sobre la geología de la sierra de Tramontana, etc. etc.

 

La rotonda en honor de Ramon Llull, que hizo construir el Archiduque, con una estatua en su interior del Doctor Iluminado sufrió un accidente: el año 1975 cayó un rayo y la destruyó. No está la estatua, pero sí dos piedras simbólicas en esas ruinas. Una, la trajo el Archiduque de Bugía (Argelia), donde los musulmanes torturaron a Ramon Llull; y la otra, de Estados Unidos (California – Misión de Hierbabuena – San Francisco), en reconocimiento a la influencia del lulismo en la salvación del exterminio de los indios americanos. Pero quiero aclarar que estas ruinas son propiedad del actor de cine Michel Douglas, no son de Miramar. Están pendientes de su restauración.